Una batería de litio fuera de uso no es basura común: es residuo peligroso con energía remanente. Bien gestionada, es materia prima valiosa; mal almacenada, es un riesgo de incendio. Esta guía resume lo que pedimos a nuestros clientes para un retiro seguro y una valorización sin sorpresas.
1. Acopio: el 80% de la seguridad
- Zona techada, ventilada y alejada de material combustible.
- Contenedores plásticos o metálicos con base antiderrame, nunca a granel en el suelo.
- Baterías hinchadas, golpeadas o con fuga: aislarlas individualmente (arena o vermiculita) y avisarnos — las retiramos con prioridad.
- No mezclar químicas: litio por un lado, plomo-ácido por otro.
2. Descarga y protección de bornes
El enemigo silencioso es el cortocircuito. Cubre los bornes o conectores con cinta aislante, y guarda las baterías pequeñas en bolsas individuales cuando sea posible. En packs grandes (electromovilidad, BESS), no desarmes módulos: eso lo hacemos nosotros con protocolos de descarga controlada.
3. Rotulación y registro
- Identifica cada contenedor: tipo de batería, origen y peso aproximado.
- Lleva un registro simple por lote — nosotros lo formalizamos con pesaje certificado a la recepción.
- Si estás afecto a la Ley REP, ese registro alimentará directamente tu declaración.
4. Transporte
El transporte de residuos peligrosos requiere transportista autorizado y guías de declaración. Coordinamos el retiro con logística certificada, o recibimos tu carga en planta si cuentas con transporte autorizado propio.
5. Y después: trazabilidad completa
Desde que tu lote entra a la planta queda trazado: pesaje, clasificación, proceso y certificado de valorización. En el portal de clientes puedes ver tu historial de entregas, el impacto ambiental de lo que has reciclado y descargar tus certificados.